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sábado, 8 de febrero de 2014

Cocinando



Después de dedicarle buena parte de la mañana a la sintaxis de la oración compuesta ayudando a mi hijo que estudia segundo de bachillerato (juro que si existiera la máquina del tiempo volvería y mataría a Nebrija  y a cualquiera que argumentara a favor de la necesidad del estudio de la sintaxis para menores de 20 años de manera obligatoria),  me puse a cocinar y esto es lo que hice y, como me sale muy rico, le fui haciedo fotos para compartirlo.

Lo primero es pechuga de pavo con crema de puerros.

Se cogen tres puerros y se rehogan en aciete hasta que estén así (también le puse un diente de ajo gordito):
 Se sacan los puerros y en el mismo aceite se rehogan las pechugas (dos) en trozos gordos para que se doren un poco. Si se ve que hace falta se echa un poco más de aceite.
 Luego se junta todo y se añade caldo (puede ser en pastillas), se tapa la olla (es una olla rápida) y se deja hacer el tiempo que indica. Yo lo dejo hasta que salen las dos anillas de la tapa, luego apago el fuego y lo dejo hasta que vuelven a bajar.
 Cuando ya se le ha ido la presión a la olla la abro, saco la carne y hago puré los puerros con el caldo hasta que quedan como una crema. Si se quiere que esté espesa se le quita un poco de líquido.
 Por último se vierte la crema bien calentita por encima de la carne y ¡a comer!

También se puede hacer con pechuga de pollo y con solomillos de cerdo.

A la vez fui haciendo unos alcauciles (alcachofas para los del norte) con guisantes siguiendo la receta de mi amiga Carmen del Valle:
Los alcauciles 
Los alcauciles, también llamados alcachofas
He aquí los alcauciles, ya limpitos, y los guisantes


Se sofríe bastante cebolla 
 sin olvidarse de una hoja de laurel que le da muy buen gusto.
Se ponen los alcauciles en la olla con los guisantes y se añade caldo y un chorreón de vino blanco
Se tapa la olla y se deja cocer el tiempo que indique para verdura.

Y asín queda al final.

martes, 4 de febrero de 2014

Contra la política educativa de Wert

Por qué queremos declarar a Wert persona non grata.

Cincuenta y seis profesores del IES Politécnico  presentamos solicitud para votar en el claustro de profesores si declarábamos al ministro José Ignacio Wert persona non grata.

La dirección del centro no accedió a la solicitud porque, según la inspección, eso no se puede tratar en el claustro.
La intención de dicha declaración no es la de dejar constancia de que el ministro nos cae mal, no. No se trata de su persona, se trata de la política que representa y a la que sirve.
La gente a la que este señor sirve piensa que todo es susceptible de ser vendido y comprado (de ahí la marca “España”) y por ende que todos somos consumidores y cualquier cosa que necesitemos o creamos necesitar es un producto del que obtener beneficios.
Lo que queremos manifestar es que no estamos de acuerdo con la consideración de que la Educación Pública sea un producto dirigido a unos consumidores o clientes que tienen que elegir entre una gama de productos el que les parezca de más calidad. La Educación Pública es un derecho fundamental de los ciudadanos. No se puede mercantilizar todo.
No pensamos en los ciudadanos como consumidores. Los ciudadanos tienen derechos iguales para todos, los consumidores tienen dinero, unos tienen más y otros menos, de manera que unos podrán elegir mejores productos que otros, así que la “libertad” de elección es una falacia.
Si la Educación Pública queda como un derecho residual para los ciudadanos con menos recursos, pasará a convertirse en una especie de servicio asistencial para las clases desfavorecidas.




Felicidad Martínez-Pais Loscertales y 55 profesores más del I.E.S. Politécnico de Sevilla suscriben este escrito.

martes, 16 de julio de 2013

Griñán me responde y yo le contesto


Mi respuesta:
Muchas gracias. Estaré pendiente de la oferta el curso 2014-15 (que luego se nos olvidan las cosas).
Ya sé que todo los títulos de FP están cambiando de LOGSE a LOE, pero la respuesta no me vale. En mi instituto se está haciendo ese cambio sin dejar de impartir las enseñanzas, y ¿por qué ADA las sigue ofreciendo? el argumento  que me da debería ser válido también para ese centro. ¿No sería más fácil decir que "para eso no hay dinero"? Por que para otras cosas sí que hay.
Saludos,

lunes, 24 de junio de 2013

Carta a Griñán

Me gustaría que me explicaran por qué desaparecen los ciclos formativos de grado superior de Técnico Superior en Mantenimiento Aeromecánico (Título LOGSE) y
Técnico Superior en Mantenimiento de Aviónica (Título LOGSE) de la oferta pública.
Antes se impartían en Palma del Río, ahora solo en ADA. ¿Favorecemos a la pública o a la privada? ¿Qué es lo que ha pasado para que lo quiten de un sitio y lo pongan en otro?

http://costatropical.portaldetuciudad.com/es-es/noticias/el-presidente-de-la-junta-subraya-que-la-union-de-formacion-y-empresa-es-garantia-de-futuro-costatropical-006_1_2_358730_16.html

A ver quién se puede pagar esos estudios tal y  como está la cosa. Que sí, que ADA es una entidad benéfica sin ánimo de lucro pero acabo de llamar y me dicen que 3.050 el curso: 600 de matrícula y 245 al mes, y la gente en los comedores sociales o comiendo en casa de los abuelos, que están fritos los abuelos.
Saludos,
Felicidad Martínez-Pais Loscertales

viernes, 17 de mayo de 2013

segunda carta a Rajoy



En Sevilla a 17 de mayo de 2013

Señor Rajoy:

Le dice usted, por favor, de mi parte a la señora Cospedal, que se pregunta cómo es posible que no queramos cambiar un modelo educativo que ha dado como fruto un elevado índice de fracaso escolar y de paro juvenil, que no se equivoque, que sí queremos que cambie la educación en España. Lo que muchos no queremos es lo que ustedes proponen, cosa que en buena lógica, no retorciendo los argumentos, no implica necesariamente que nos guste lo que hay.
Y si puede, por favor, le dice usted a la señora Aguirre, que afirma que en educación “el único “recorte” es pasar de 18 a 21 horas de clase las que tiene que dar a la semana un profesor”, que si no se ha leído el Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. Allí  (artículo 3) dice que el aumento es a 20 horas, no a 21, (aunque ya había profesores a 21 horas) lo que supone menos profesores por centro.
Eso es un recorte.
También dice en su artículo 4 que
“En los centros docentes públicos, el nombramiento de funcionarios interinos por sustitución transitoria de los profesores titulares se producirá únicamente cuando hayan transcurrido diez días lectivos desde la situación que da origen a dicho nombramiento. El período de diez días lectivos previo al nombramiento del funcionario interino deberá ser atendido con los recursos del propio centro docente.”
Eso supone menos contratación de personal interino.
Eso es otro recorte.
No es solo que los profesores den más horas de clase, es que los centros disponen de menos personal para las mismas horas.
Y lo de que el periodo de diez días sea atendido con los recursos del propio centro, ya me dirán cómo en un centro de secundaria que tenga, por ejemplo, dos líneas de ESO, otras dos de Bachillerato y un par de Ciclos de Formación profesional, con los profesores a 21 horas. Si falta un profesor de secundaria ¿vamos a repartir a primera hora a los alumnos de 1º de bachillerato por las clases, a segunda hora a los de 4º A de la ESO, a tercera a los de 3ºB… y así todas las mañanas tres o cuatro o cinco horas durante diez días? ¡Lo que es hablar, y legislar, sin conocer cómo es un centro de enseñanza!
También es muy bonito el artículo 2 del Real Decreto, que habla de aumentar la ratio de alumnos en primaria y secundaria en un 20% cuando, por razones de limitación del gasto público, la Ley de Presupuestos Generales del Estado no autorice la incorporación de personal de nuevo ingreso mediante Oferta de Empleo Público o establezca, con carácter básico, una tasa de reposición de efectivos inferior al 50 por 100.
Ya no es solo que haya menos profesores, sino que los que queden además tendrán que atender más horas a más alumnos: hasta 36 en Secundaria y 42 en Bachillerato ¿Así es como se va a restablecer la autoridad del profesor?
Eso es otro recorte más.
La señora Aguirre cree que todos los que no estamos de acuerdo con la reforma educativa de su gobierno somos militantes de izquierdas aferrados a antiguos dogmas y defensores de políticas educativas que la práctica ha demostrado erróneas. Se equivoca, como la señora Cospedal. A mí hasta me han llegado a tildar de ser “de derechas” de tanto que criticaba al señor Rodríguez Zapatero. Que no, que no querer lo que ustedes proponen no significa que apoyemos lo que hay.
Mucha gente lo que quiere es una educación pública, laica, gratuita y de calidad, en toda la extensión del significado de esas cuatro palabras.


Felicidad Martínez-Pais Loscertales.



 Posdata: señor Moragas, por favor, que le llegue, que me gusta mucho cuando usted me responde, pero me gustaría más que lo viera el Presidente, y si no, quiten ustedes lo de “Escribir al presidente” de la página web y ponen mejor “Escribir al señor Moragas”.

domingo, 12 de mayo de 2013

primera carta a Rajoy



Sevilla a 12 de mayo de 2013


Señor Rajoy:
¿Cómo quiere usted pasar a la Historia? ¿Como un gobernante justo y bueno que se preocupó por el bienestar de su pueblo, sin atender otros intereses, incluso en momentos duros y difíciles en los que los poderosos vieron peligrar su estatus y ejercieron toda su influencia para no perder sus privilegios  y seguir alimentando su insaciable codicia (no fuera a ser que alguno no pudiera seguir haciendo heli-esquí), o como un político más al dictado de esos mismos poderosos? Qué bonito sería al cabo de los años poder leer, por ejemplo, “El presidente Rajoy acabó con el fraude fiscal, y no con el del fontanero que no cobraba el IVA, sino con el de los grandes empresarios que, cobrándolo, no lo ingresaban después en las arcas del estado”, o “Con el gobierno de Rajoy la educación pública, laica y gratuita,  alcanzó niveles semejantes a los de Finlandia, que era el modelo a seguir en toda Europa”, o “Se prohibió la deslocalización de las empresas, logrando así aumentar el empleo en España y evitando a la vez la semi-esclavitud a la que esa práctica sometía a los trabajadores de los países más pobres que sufrían continuamente gravísimos accidentes debido a unas condiciones de trabajo pésimas”, o “El sistema de atención sanitaria público alcanzaba a toda la población, especialmente a los más necesitados y a las personas dependientes”, o “La inversión en investigación situó al país en primera línea de la ciencia mundial, de manera que la antigua fuga de cerebros se convirtió en “imán de cerebros” en España”.
Estaría bien ¿verdad? ¿O es que le han ofrecido algo mejor al terminar su mandato? Aunque, lo siento, hoy por hoy lo suyo parece más un “obedeceto” que un mandato, vamos, que en vez de mandar parece que lo que hace es obedecer los dictados de quien manda de verdad. Y no se engañe, esa gente no quiere que la economía vaya bien, no la de todos en cada casa, les importa un pimiento el bien común, lo que les interesa es seguir ahí, con la sartén por el mango, amasando sus fortunas enormes, pasando por encima de todo con tal de perpetuarse.
¿A quién sirve usted, a su país o a esa gente sin alma, sin patria, sin compasión ni humanidad?



Felicidad Martínez-Pais Loscertales

sábado, 5 de mayo de 2012

Un poquito de filosofía.

"El sujeto que no sabe considerarse como objeto de reflexión, que no sabe desdoblarse y para quien el mundo se limita a sus propias sensaciones y necesidades inmediatas no tiene acceso al pensamiento."
Oscar Brenifier en "Filosofar en Primaria" (próximamente en las mejores librerías, en las peores no, traducido del francés por mi amigo Gabriel Arnaiz y una servidora)
Claro que, en la actualidad, el acceso al pensamiento es algo que está muy poco valorado, cuando no claramente evitado por algunas instancias que tratan de hacer al personal lo más manejable posible para que consuma y no proteste.

Hoy estoy filosófica.

lunes, 19 de enero de 2009

Sobre el poder del lenguaje como regulador de la conducta

En el libro de RateyEl cerebro: manual de instrucciones” el capítulo que habla sobre el lenguaje empieza así:

Sally era una chica vivaz de ocho años que estaba alegre casi siempre. No obstante, se ponía a chillarle a su hermano Joey, de tres años, en cuanto este se entrometía en sus actividades, estuviera ella sola o jugando con una amiga. No paraba de gritar, dejaba como un trapo a su desconsiderado hermanito y a continuación criticaba a su madre por no haber conseguido que Joey tuviese la disciplina necesaria. Sally acababa llorando llena de rabia.
Incluso tras meses de muchos “tiempos muertos”, breves y largos, impuestos por su madre, esa conducta persistía, por lo que puso en práctica una técnica maravillosa para ayudar a Sally a valerse del lenguaje para controlarse: aún a sabiendas de que Sally no podía expresar con palabras en qué consistía su propia conducta, tras el siguiente berrinche la mandó a su habitación para que hiciese por escrito una descripción completa del incidente, centrándose en cómo empezó, en cuáles eran sus sentimientos y lo indigno que era todo ello. Tenía que apuntar todos los detalles lo mejor que pudiese, y luego comentarían el escrito entre las dos. Fue una maravilla lo bien que funcionó. Con el tiempo, Sally hasta empezó a escribir acerca de lo que quizás sintiese Joey; eso era lo que buscaba su madre.
Gracias al ejercicio de redacción Sally pudo emplear las palabras para gobernar su comportamiento; ...

Padres los que tenéis hijos, aplicaos el cuento.

viernes, 18 de julio de 2008

11 cosas que no se aprenden en la escuela

Me llamó la atención en El Caparazón, de Dolors Reig, las "11 cosas que no se aprenden en la escuela". Ella lo tradujo de snopes.com , sitio que desmonta leyendas urbanas, en inglés.

Voy a poner yo aquí mi traducción, se aceptan correciones y enmiendas.

Regla nº 1: la vida no es justa. Acostúmbrate. Un adolescente normal utiliza la frase "No es justo" 8,6 veces al día. Te la pasaron tus padres, que lo decían con tanta frecuencia que decidiste que su generación debía ser la más idealista de la historia. Cuando empezaron a oirselo a sus propios niños, se dieron cuenta de la regla nº 1.

Regla nº 2: el mundo real no se va a preocupar tanto de tu autoestima como lo hacen en el colegio. Se esperará de tí que lleves a cabo algo antes que que te sientas bien contigo mismo. Eso puede que ocurra como un shock. Normalmente cuando una autoestima exagerada choca con la realidad, los niños se quejan de que no es justo. (Ver regla nº 1)

Regla nº 3: lo sentimos, no ganarás 3000 euros al año de acabar tus estudios. Y no serás vicepresidente ni tendrás teléfono en el coche. Incluso puede que tengas que llevar un uniforme que no tenga ..... (esto no sé traducirlo "Gap label" ¿etiqueta en blanco?).

Regla nº 4: si piensas que tu profesor es duro, espera a tener un jefe. Su puesto de trabajo no es para siempre, así que tiende a estar un poco más alterado (que un profesor). Cuando la fastidias, no te va a preguntar por tus sentimientos al respecto.

Regla nº 5: despachar hamburguesas no es indigno. Tus abuelos tenían otra palabra para calificarlo, lo llamaban oportunidad. Tampoco les importaba ganar el salario mínimo . En cambio les habría molestado sentarse por ahí a hablar de Kurt Cobain todo el fin de semana.

Regla nº 6: tus padres no tienen la culpa. Si tú la fastidias, es tu responsabilidad. Es la otra cara de "Es mi vida" y de "Tú no eres mi jefe" y otras elocuentes proclamas de tu generación. Cuando llegues a los 18 será tu turno (it's on your dime). No te lamentes o parecerás un bebé llorón.

Regla nº 7: antes de que nacieras tus padres no eran tan aburridos, se han vuelto así por pagar tus facturas, limpiar tu habitación y escucharte decirles lo idealista que eres. Por cierto, antes de salvar el bosque tropical de esa generación de parásitos chupasangre que es la de tus padres, mira a ver si puedes ordenar tu ropero.

Regla nº 8: puede que tu colegio haya acabado con la diferencia entre ganadores y perdedores. La vida no. En algunos colegios te darán todas las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta. Lo de repetir curso se ha abolido, las expulsiones de clase han sido eliminadas, no sea que se hieran los sentimientos de alguien. El esfuerzo es tan importante como los resultados. Todo esto, por supuesto, no se parece lo más mínimo a la vida real. (Ver las reglas 1, 2 y 4).

Regla nº 9: la vida no se divide en trimestres, ni vas a tener los veranos libres. Ni siquiera la Semana Santa. Se espera verte aparecer todos los días durante ocho horas. Y no vas a tener una vida nueva cada 10 semanas, será una y otra vez lo mismo. Y, ya que estamos, en muy pocos puestos de trabajo van a estar interesados en tutelar tu manera de expresarte o en ayudarte a encontrarte a tí mismo, y todavía menos trabajos te llevan a autorrealizarte. (Ver regla nº 1 y regla nº 2).

Regla nº 10: la tele no es la vida real. Tu vida no es una comedia urbana. Tus problemas no se resolverán en 30 minutos, menos el tiempo de los anuncios. En la vida real la gente se tiene que ir de la cafetería y ponerse a trabajar. Tus amigos no serán tan simpáticos y complacientes como Jennifer Aniston.

Regla nº 11: sé agradable con los raritos, puede que acabes trabajando para uno de ellos. Todos podemos.

En Snopes la lista tiene tres reglas más que suelen omitirse:

Regla nº 12: fumar no te hace parecer más chulo, te hace parecer idiota. La próxima vez que estés por ahí de marcha, fíjate en algún niño de 11 años que tenga un pitillo en la boca. Así es como te ven a tí los mayores de 20. Lo mismo en cuanto a "expresarte" con el pelo morado y/o con piercings.

Regla nº 13: no eres inmortal. (Ver regla nº 12). Si crees que vivir deprisa, morir joven y dejar un cadáver hermoso es romántico, es seguro que no has visto a ninguno de tus colegas ultimamente puesto a enfriar.

Regla nº 14: disfruta de esto mientras puedas. Seguro que tus padres son una lata, el colegio un fastidio y la vida deprimente, pero algún día te darás cuenta de lo estupendo que era ser niño. Podrías empezar ahora. Sé bienvenido.

sábado, 12 de julio de 2008

Primera entrada

(A ver si voy aprendiendo a hacer algo).

Leí un artículo en el Diario de Sevilla del día 7 que me pareció muy acorde con lo que está pasando y seguramente con lo que va a pasar.

El artículo ahí está

La Tribuna
Tiempo de educar
José Manuel Aguilar Cuenca

Y llegó la crisis. Esa que lleva anunciándose desde hace varios años y que nadie queríamos ver. Esa que ha pillado a muchos con tres pisos y unas únicas posaderas. La que acostumbró a tantos a pensar que todo iba a ser eterno. La eterna fiesta, el eterno dispendio, que para eso está la afilada tarjeta de crédito que, ¡ay, dioses!, cuando corta, ¡con qué saña se aplica!
Esta crisis va a traer un efecto colateral -como dicen los modernos- desconocido y que, poco a poco, van ustedes a ir notando. Me refiero al hecho de que, por primera vez en sus vidas, muchos de los españoles de hoy van a ver que no son satisfechas sus necesidades de forma automática, teniendo que apretarse el cinturón o, sencillamente, recibiendo un no por respuesta. "No", adverbio negativo desconocido y de ínfimo uso, va a ser el vocablo de moda en los próximos tiempos.
Este grupo de ciudadanos conforman la generación por debajo de los veinticinco años. Una generación que no ha conocido más que la opulencia resultado de la bonanza económica. Que nunca han sido conscientes, como sí ocurrió con sus olvidadizos padres, de una crisis, una época de vacas flacas, de comentarios a media voz en la cocina sobre lo mal que lo está pasando el vecino del tercero -que ya hace dieciséis meses que está en paro y con dos chiquillos-, de vacaciones en el pueblo porque "másquisierairalaplayacomolosricos", de ir a la feria para darse un paseo y mirar, de sólo una vuelta en las atracciones que luego le toca a tu hermana, de foie-gras en la merienda y dar de sí la ropa todo lo que puedas y no cambiar de coche sino el año que viene, y ya veremos.
En mi último ensayo bautizaba a la generación de sus padres como la generación obediente, ya que como grupo habían aprendido a obedecer a sus padres, para pasar ahora a obedecer a sus hijos. Hijos que acuden a la consulta del psicólogo, o al juzgado cuando sus padres se separan, y piensan que se lo merecen todo por el mero hecho de ser sus hijos. Estos menores pronto van a ver que sus padres ya no llegan, no le pueden dar todo como han hecho durante toda su corta vida. Entonces vendrán los quiebros y la necesidad impuesta de aceptar lo que hay o, mejor, que ya no hay.
Durante varios lustros hemos tirado por tierra conceptos como el sacrificio, la responsabilidad y el mérito. Hemos creado una sensación de consumo sin límite que, si usted tiene unos pocos años, una vez más se ha demostrado temporal. Por mi edad no recuerdo la crisis de los setenta; contemplé la de los ochenta en el rostro de mi padre y sufrí la que, en los noventa, nos bajó de la nube de la Exposición Universal de Sevilla. La flaca memoria nos ha hecho olvidar aquellas hipotecas al diecisiete por ciento y el paro superior a los dos millones de trabajadores. Luego vino la fiesta de la bonanza económica, aquella de la que hoy recogemos los platos, llenos de sobras.
A diferencia de otras, este periodo económico ha sido especialmente largo, lo que ha propiciado que los menores de veinticinco años no tengan recuerdo de lo anterior. Ahora a ellos les toca bregar con pisos que han alcanzado un precio exorbitado, trabajos mileuristas, una gran competencia profesional con una formación muy deficiente y un mercado cada vez más global, en donde los señores del petróleo, las multinacionales de los transgénicos y la guerra de turno marcarán sus aspiraciones personales.
Los niños usan explicaciones irracionales para los acontecimientos que ocurren a su alrededor. Piensan que las cosas durarán eternamente y, así, sus padres siempre se querrán, sus abuelos estarán cuando ellos mismos sean ancianos, mientras los acontecimientos negativos ocurren sin razón y pronto desaparecen. Su optimismo desmesurado se borra con la adolescencia, para no volver jamás. Nuestra sociedad ha abandonado, de golpe, la infancia y, mucho me temo, el optimismo antropológico.
El peligro de esta generación de jóvenes no es que no haya conocido otra cosa. El peligro es que al escucharlos uno descubre que tampoco se plantea nada más. Su discurso se limita a lo asumido. Si los pisos están caros yo no puedo hacer nada, si las multinacionales reducen a la nada mi sueldo no está en mi mano cambiar las cosas. Es mejor conformarme, es mejor el consuelo inmediato de mi mundo virtual. Ortega y Gasset afirmó que el derecho de la juventud era creerse superior. Nuestra gran asignatura será educar ahora, aunque para muchos lleguemos tarde, la rebeldía.